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Rosalva

Reflexiones sobre la probidad de los “magistrados del poder judicial en el Perú” a propósito de la ley de arresto domiciliario

Alguna vez me he preguntado, si detrás de esos “magistrados” que entre una ruma de papeles que denominan expedientes, existe o subsiste aun la persona, es decir la persona humana.... que hay de “sus criterios de conciencia”, en que se basa su “discrecionalidad” para decidir sobre la vida de otras personas, ¿que es el poder judicial en el Perú?, que o quienes le confieren el poder de ser probos, éticos, ciertos, justos o injustos o de impartir justicia.... ?.

La respuesta por ciencia y por experiencia se remonta hacia la misma formación del Estado, el llamado contrato social, el de la polis y la demo griega, la sustentación del Estado Naturaleza de Hobbes y otras teorias mas que explican porqué para los hombres fue y es necesario establecer normas, instituciones y estado que regulen nuestra vida en sociedad.

No tengo cuestionamiento sobre la necesidad y la existencia de las instituciones, el problema es que son las personas las que conforman las instituciones las que han convertido a estas en ineficaces y desprestigiadas , y allí esta mi disyuntiva?, ¿qué debemos hacer para recobrar la confianza en estas instituciones?.

La respuesta indignada de la población, es que todo esta corrupto, putrefacto por lo tanto deben desaparecer, esto es preocupante, es decir estamos cuestionando todo el aparato del estado de la forma gobierno, predominando el desorden, la anarquía, el caos y por ende vuelve como dirían los sociólogos y filósofos el estado naturaleza del hombre, la ira, la indignación la impotencia, la desesperanza que desemboca casi siempre en violencia social....

En medio de estas reflexiones, ayer en la noche recibí con alegría, entre la dicha de estar sentada en el estrado de una ceremonia de graduación en ciencia política (porque era una de las graduadas) y la felicidad de estar con mis familiares y amigos de promoción, la noticia de que el Tribunal Constitucional había declarado fundada la demanda de inconstitucionalidad contra la Ley que equiparaba el arresto domiciliario con la prisión efectiva. Pensé vaya que por fin hay una instancia jurídica en la que se puede confiar y que puede hacer lo correcto declarando la infamia como tal.

Sin embargo, hoy en la mañana al escuchar a algunos “magistrados” decir que el Tribunal No puede decidir sobre una ley que ya no es ley porque fue derogada.... nuevamente dije ah, es decir el hecho de que los que delinquieron, malversaron, y utilizaron el dinero de los peruanos para fines ilícitos, como los Wolfenson, montesinos, y demás compinches, solo se limita a las leguleyadas de los “letrados” de las argucias judiciales de los magistrados, jueces o fiscales, que solo imparten injusticia, corrupción e impunidad?

Y no es que pretenda quitar responsabilidades al congreso que ya bastante nos ha mostrado de su moral y dedicada labor congresal, sino que al pueblo no se nos deja un ápice de confianza en la instituciones, cuando se comete una injusticia, todos dicen hay que demandar, hay que pedir una ley, todo esta cifrado en las normas jurídicas, constitucionales etc, etc, pero que hacen los que están a cargo de estas instituciones?, no tienen el mas mínimo reparo para salir a favor de la corrupción, es decir, son una mafia enraizada de corruptos, en todos sus términos y esto tiene que parar....

Por eso el pueblo esta HARTO de tanta caradura, de tanta mentira, de tanta inmundicia... de tanta impunidad, pero al mismo tiempo no encuentra en quien confiar, no existe una luz en el camino entre la llamada clase política que tenemos no hay diferencia, entre uno y otro, solo matices y pareceres de acuerdo a los temas del momento de acuerdo a los titulares de los medios.

En eso se ha convertido la política en el Perú en campañas mediáticas de escándalos de corrupción, no hay propuestas no hay futuro solo hay presente, no sabemos que queremos por eso no sabemos a donde vamos, estamos extraviados en los caminos de la indignación, la ira la impotencia y la desesperada necesidad de encontrar un camino que nos lleve hacia la confianza, la verdad, la justicia, la seguridad, el bienestar.

Todo eso no lo encontraremos si seguimos pensando a rajatabla que todo esta mal, para encontrar un camino debemos primero confiar en nosotros mismos y asumir como compromiso social el participar en el cambio, primero cambiando nosotros mismos, no podemos pedir y pedir, tenemos que hacer, proponer, arriesgar, apostar por cambiar las formas y los medios de hacer mejor las cosas, no podemos caer presos de las indignación y seguir gritando o insultando todo el tiempo, es necesario proponer los cambios, la forma de elegir y fiscalizar a nuestros gobernantes mediante mecanismos de participación directa y efectiva como la votación libre, el revocar a los gobernantes antes del periodo de su gobierno, cambiar a los congresistas si estos no cumplen con sus funciones, participar organizadamente en la elección de los magistrados del poder judicial, en fin esto ya es materia de otro articulo y para ello requiero de sus comentarios, espero que estemos en contacto.
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